Nunca mires hacia atrás, es la frase que aflora en su mente cada vez que visita a su padre.
Pero al mismo tiempo se pregunta ¿cómo no voy a mirar atrás? Es imposible no volver la vista y entristecerse viendo lo que eras y en lo que te estás convirtiendo. La pena me invade el corazón, el alma y absorbe todas mis energías cuando te miro y sé que no sabes quien soy cuando me doy la vuelta. Ver como esperas delante del plato de sopa a ver que cubierto cogen tus acompañantes, preguntarte que hora es y no sabes responder, escuchar tus gritos de auxilio cuando delante de un papel no sabes poner tu nombre... Es muy duro.
Tu mirada ya no mira nada, sólo busca compasión, cariño... Tus ojos siempre están invadidos por una tristeza tan grande que hacen que el sol nunca brille a tu lado. Dicen los expertos que tú no sufres, pero yo no lo creo. Tu mirada vacía y tus ojos llorosos dicen que sí sabes que pasa algo, que estás perdido y te encuentras solo, desamparado, triste y sin saber explicarle a nadie que te pasa porque has olvidado tantas cosas...




Esta es la segunda foto que le entregué a la señu, y la de abajo la retocada.
Si ya era algo que me apasionaba el mundo de la fotografía y todo lo referente a los programas de retoques digitales, ahora estoy completamente enamorada. El único problema es que me doy cuenta de que no sé nada y tengo muy poco tiempo para dedicarle. Tengo tanto que aprender!!!

